Material Descargable: 12 manifestaciones del más allá para partidas de horror

A quien más y a quien menos nos está afectando esta cuarentena tan larga. Y con mi tendencia de comerme la cabeza, pues lo sufro especialmente. Por eso prefiero ponerme a temas que me diviertan. Hoy por lo tanto voy a proporcionaros una vez más pequeños elementos para partidas de terror, lo que siempre me pone de buen humor (Nota mental: Debería volver a hablar del terror en el rol). En este caso 12 particulares manifestaciones donde intentare alejarme lo más posible de los clichés más tocados del género para que podáis utilizarlas en vuestras partidas.

Siempre he considerado que  las películas o relatos de terror beben de una buena atmósfera más que de la sangre o de la visión del monstruo que por desgracia, su presencia ante el espectador provoca más risa o relax que los momentos precedentes a su aparición. Por ello prefiero el terror elegante basado en la atmósfera. Y el terror con los fantasmas y no-muertos espectrales siempre me ha parecido muy entretenido, Por eso hoy voy a centrarme en ello. Espero que os gusten.

Encuentros nocturnos

  1. El muchacho deambula por la ciudad. Ya es de madrugada y sus amigos le esperan en otro bar. Excepto por algún coche solitario y algún transeúnte que va a lo suyo, se encuentra completamente solo.  Solo quedan dos calles para llegar al bar, solo tiene que cruzar la calle por el paso de cebra donde hay un semáforo. Prefiere esperar, los coches van muy locos a estas horas. Entonces escucha a sus espaldas la conversación, aunque las voces tienen un timbre peculiar, su conversación es extraña y está deseando seguir adelante.-Crees que ese chico puede oírnos, se le ve nervioso- -¡Solo hay una forma de saberlo!- Y ve un rostro deforme frente suya. Pasmado por el horror no reacciona, mientras que la cara se aparta y siguen adelante dos figuras deformes:- Nada, veamos con el siguiente-. Mientras siguen su particular paseo por la ciudad.
  2. Ha acabado de trabajar tarde por un informe que corría “prisa”, cansado va con la cabeza gacha, perdido en sus pensamientos mientras va hacía su coche a unas calles más allá. Pero cuando gira en una de las esquinas  se encuentra con una multitud que rodea algo mientras cuchichea al lado de una obra. En un principio se centro en esquivar a la multitud, pero empezó a picarle la curiosidad, al fin al cabo a estás horas que narices a pasado. Por lo que se acerca a mirar pero el gentío no parece dejarle acercarse, por lo que pregunta al más cercano:- Ey, amigo, que ha pasado–Un accidente- le corta sucintamente. Viendo que no va a conseguir nada de información así, empieza a hacerse paso hasta llegar a la primera fila, cuando se da cuenta de que no hay nada en medio del círculo. Cuando se percata de que todos le están mirando a él. Va a decir algo, cuando una viga de la obra se suelta de su sujeción…
  3. Una mesa de un bar es el escenario de un encuentro romántico. La pareja ya había estado durante un tiempo saliendo y tras salir del trabajo habían decidido dejarse de amigos y tomarse algo con tranquilidad, hablando de todo y de nada con una sonrisa en los labios, algo de beber en la mesa, con sus cosas puestas en una silla al lado. La pareja ha pedido algo para comer pero no se lo habían llevado todavía, por lo que el muchacho se empieza a molestar, aunque intenta que no se le note. Al final suspira aliviado cuando ve al camarero llevando la comida prometida, pero se sorprende cuando traen un plato extra y la bebida- Oiga, somos nosotros dos nada más- Pero una voz a su lado le replica en un tono seco:- Eso es mío-
  4. Ha llegado a su limite, hay tantos cabos de los que tirar para hacerse la soga en el cuello, que solo tiene que escoger uno de ellos para esta vez subirse al taburete y pegar la patada… Pero ahí están las decenas de ojos observando por las ventanas, anhelantes, su grajeo es escandaloso, como animando que de el último paso. Y eso le hace recelar ¿De donde han salido tantos cuervos? Cuando va hacia las ventanas para espantarlos los cuervos se marchan mucho antes de llegar a ellas, pero al intentar subir de nuevo volver a posarse con su estruendo, como si fuera una fiesta a la que están esperando entrar, al tocar la cuerda los picos y patas arañan las ventanas… Mejor dejarlo para otro día.

Mensajes del otro lado

  1. Es la pared contigua a un edificio de apartamentos, en ella se ven una sucesión de grafittis inscritos en ella, algunos bastante soeces y gráficos, otros con mucho más arte ilustran una habitación con el televisor prendido, en ella una figura está sentada de espaldas al viandante, observando el televisor. Pero solo hace falta un respingo, para ver que de la ventana está entrando una figura que repta afuera de la vista, poco más que una sombra de trazo nervioso y borroso que con cada persona que pasa se acerca a la figura sentada que no parece darse cuenta de nada. Pero al pasar el siguiente peatón vuelve a ser un simple grafitti más ¿Pero quien se fija en esos detalles hoy en día?
  2. La maestra observa clase que está dentro de ese “silencio” consistente en cuchicheos, lapices escribiendo y movimientos incómodos en las sillas arrastrando ligeramente los pupitres. Les ha propuesto un dibujo libre, y puede descansar unos momentos mientras que poco a poco van entregando los trabajos terminados. Mientras que va corrigiendo los primeros de ellos, van y vienen los alumnos a dejarlos, y el murmullo va aumentado, por lo que tiene que mandarlos callar. El último trabajo es del chico aquel que siempre está tan apocado, sin amigos… debería hablar con los padres. En la hoja hay un horrible rostro que le hace dar un respingo, el título “Quien está detrás de la maestra”
  3.  Su espalda le pica como si un pequeño batallón de hormigas se dedicasen a corrotear por su piel urgando profundamente, no  le produce daño pero le cuesta horrores no rascarse frente a todos. Le falta una hora para terminar su turno y va a ir al médico, ya que no es normal. Está enumerando las diferentes comidas que ha hecho para ver si hay alguna cosa que haya podido ser la que ha provocado esta potente reacción. Pero como siga así va a perder la cabeza, anda deprisa al servicio para ver si puede ver como de mal. Al llegar escucha atentamente por si hay alguien más, pero parece que está solo. Bien. Se encierra en un cubículo dejando la puerta abierta para verse en el gran espejo. Sus ojos se agrandan cuando puede leer en una exquisita letra marcada en rojo en su espalda: “Sabemos lo que hiciste”.
  4. El entierro fue bastante duro, un montón de semi-desconocidos con cara de desconsuelo fingido en el entierro de su hijo. Un horrible accidente, eso dijeron, pero no podía creerlos, el cuerpo desmadejado de su hijo al final de la escalera bloque de pisos… No, no quería creer que se hubiera ido. Le habían dicho que lo mejor era alejarse de los recuerdos y había recogido todos los enseres de su hijo en cajas y los iba a donar, como si se quitase rápidamente una tirita para que le doliera lo menos posible.  Pero tras una noche de llorar y dormir cansada de todo, se levanta por la mañana y vio el rastro de juguetes, ni siquiera pensó en asustarse, sino lo siguió como si estuviera sonambula. Llegaban a la zona donde se suponía que su hijo se había caído. Allí se encontraba su juguete favorito, ni siquiera pudo llorar antes de sentir el empujón.

Están junto a nosotros

  1. ¿Has oído del juego de pisar la sombra? Si, es tan sencillo como juntar a un grupo de niños y ver quien pisa la sombra de quien. Aunque se llegan a contar historias raras al respecto, como que si pisas una sombra maldices a esa persona y le puede pasar algo malo o peor aún hay sombras que no tienen un cuerpo al que estar pegadas y si las pisas se unirán a ti. ¿Que de quien es el cuerpo? Ummm pues gente muerta, tío. Claro está.  Gente que piensa que debería tener una segunda oportunidad ahora con un cuerpo vivito y coleando ¿Que como sabes si has pisado alguna? Buenoooo, se supone que hace cosas distintas a las que tú harías… Sí… por ejemplo, eso.
  2. Rumia, rumia rumia. Si abres la boca dejarás de oír voces, son tus propios balbuceos los que provocan esas voces en tu cabeza, es lo que tienes entendido. Todo empezó con el incendio, un despiste en la cocina, maldices cada segundo ese microondas escacharrado “Esto aguanta” te dijo tu compañero, una mierda… La cara quemada, aunque por suerte pudistes hacerte la cirugía ¿Por suerte? Desde entonces apenas puedes dormir, escuchas las voces que te indican que deberías buscar en aquella casa vacía de Elm Street. Nunca te preocupaste sobre quien fue el donante, pero te lo imaginas y eso te hace temblar en la noche, especialmente pensando en lo que puedas encontrar cuando termines yendo para parar el balbuceo.
  3. Ya ha llamado varias veces a la compañía, se ha reinstalado varias veces la linea, pero sigo recibiéndolas. Gritan, balbucean o sollozan mientras hablo con alguien más, a quien llamo no parece escucharlas, quiero pensar que alguien me está gastando una broma cruel pero… Nadie debería saber las cosas que ellos saben, no solo de mí, sino de mis amigos y familiares. Ahora no miro con los mismos ojos a mi tío Tom, mi amable tío que siempre lo he tenido como mi favorito… pero las cosas que dicen de él son repugnantes. Últimamente me dicen que vaya a su casa, que me guiarán hasta lo que necesito  y ya no se que pensar, claman por justicia, pero por el tono con que lo dicen diría que es venganza…
  4. La escena trascurre en el pequeño piso de una anciana que está cuidando de su nieto, el cual está haciendo dibujos en la mesa. Este parece algo nervioso y tarda un tiempo en reunir el valor para hablar–Abuela… yo veo cosas- La anciana deja de hacer punto y le pregunta -¿Qué cosas, mi niño?- con cierta timidez el nieto pasa un dibujo. En él se puede ver a la familia afuera de la casa y junto a ellos una cosa grande de boca enorme y ojos como platos. La anciana mira al niño y le dice:- No te preocupes, yo también lo veía de pequeña, es… un amigo de la familia. No molesta, solo está con nosotros…- Y le revuelve el pelo.- Eso sí, hay un “acompañante” muy malo, que tiene la boca vertical y ojos rasgados… pero a ese no lo has visto ¿Verdad?- El niño asiente, no quiere decirle a la abuela como esa cosas está encaramada a su espalda.

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