Artículo: Los animales en los juegos de rol

Sabemos que el rol tiene temas cíclicos de los que todos tienen una opinión y se debaten acaloradamente para seguir manteniéndola (eso de cambiarla es harina de otro costal), mientras que de otros temas o elementos apenas pasamos de puntillas, a pesar de que siempre se tratan en los juegos. Al ser un ocio que se centra en la creación de un universo pausible de ficción donde se nos permita emular nuestras ficciones favoritas o crear nuestras propias historias dentro de ellas. Pero sino queremos tener libros de miles de páginas para emular cada elemento de la «realidad» provoca que a no se pueda estar en todos los detalles. Y es por eso, que por mucho que nos vendan algunos libros su «simulación» de la «realidad» del juego, es complicado llegar a un estándar elevado del mismo.

Por lo que hoy voy a tratar un tema menor dentro de los juegos, por lo que es poco tratado, a pesar de que los juegos de fantasía usualmente la zona salvaje es bastante más grande que la zona civilizada. Si en su momento hable de los «bestiarios» usualmente estos tratan en general de sus elementos sobrenaturales, incidiendo en ellos y proporcionándoles un encaje dentro de la ambientación (al menos los buenos bestiarios hacen eso). Pero cuando se llega a los animales, que sirven de contrapunto y elemento familiar para provocar el choque con lo antinatural de los monstruos y seres mágicos, nos encontramos con apenas unas cuantas referencias, usualmente basadas en estereotipos y seguimos a otra cosa.

¿No es acaso un poco triste está falta de detenimiento? ¿No cambian sus hábitos en la presencia de monstruos y con un entorno más peligroso donde habitar? ¿Que mecanismos tienen para enfrentarse o huir de criaturas de tal potencial? Algunos bestiarios utilizan las bestias ficticias (como hace el monsternomicon, que nunca dejaré de hablar bien de ese bestiario), que sin tener habilidades mágicas mantienen un ecosistema pausible, pero quiero hablar de las bestias tanto salvajes como domesticas en estos juegos.

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Por muy extraños y extravagantes que sean, cada ambientación tiene sus animales

Animales como rivales

«Los perros saben muy bien como matar» Este comentario aparecía en un manga bastante desconocido, cuando un creador de muñecos se encuentra al protagonista moribundo (un samurai joven pero experto en la espada) tras haber matado a un manada de perros incitada por un cazador de recompensas.

Y eso es así, los animales depredadores por instinto tienen sus mecanismos de caza perfectamente engrasados y dispuestos para utilizarlos para obtener una presa. Su miedo por el hombre (con razón) hacen que usualmente busquen otras presas más asequibles, pero el hambre, la desesperación, proteger su territorio, proteger crias o un refuerzo exterior (en el caso del rol esto último es más pausible) provoca que ataquen. Siempre buscando los puntos débiles o manteniendo ciertas estrategias ensayadas muchas veces desde su tierna infancia. Como es en el caso de los grandes y medianos depredadores (o los omnívoros más grandes).  Según sea su tamaño o su grado de individualidad, habrá técnicas diferentes que utilizarán, para estos casos ver documentales o informarte de sus técnicas de caza, vienen bien para hacer que el ataque sea más interesante (e informativo).

En el caso de los carroñeros (u omnívoro de pequeño tamaño, usualmente son más oportunistas, nada me chirría más que ver una manada de ratas cazando personajes en las alcantarillas. Los animales carroñeros, buscan presas fáciles o directamente cadáveres, lo que les hace que se cansen menos y no sufran heridas.

En cuanto a los herbívoros, estarán más enfocados en proteger a su territorio, proteger crías o  defenderse en caso de arrinconamiento. Eso no significa que sean menos peligrosos, ya que sus defensas suelen ser más desesperadas.

Aunque en todos estos casos debería prevalecer su instinto de preservación. Los animales no buscan pelear hasta sus últimas fuerzas, sino es para sobrevivir, por lo que no atacarían a un grupo si sus números menguan en demasía o están heridos (a no ser que su furia eclipse su mente)

Pero todo cambia cuando hay algo que les empuja al ataque, hablamos del control mental, en estos casos deberían funcionar mecánicamente, atacan a la desesperada intentando volver a la normalidad (o al menos así debería). Al igual que la domesticación, es provocar que el animal haga algo que no haría normalmente, por lo que su instinto de conservación debería estar anulado.

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Aliados en la vida real ¿Porque no iban a serlo en nuestras partidas?

Los mejores amigos del hombre

Si bien ahora cada vez utilizamos menos a los animales en nuestro día a día, ha sido gracias a su ayuda como hemos perseverado. Nos han servido como amigos confiables, guardianes, armas, como medio de transporte y tracción, además de sus productos derivados. Y por desgracia, hemos olvidado su papel fundamental en nuestras vidas a cambio de los nuevos avances tecnológicos, llevando algunos nobles animales a su cuasi-extinción. Pero en muchas de nuestras ambientaciones favoritas, no hemos llegado a ese extremo y seguimos utilizándolos de múltiples formas, aunque de nuevo nos encontramos con una abstracción, dejando al animal como si fuese una herramienta más sin inteligencia y que solo existe para el momento que nuestro personaje le ve uso.

Es normal que alguien que no haya visto muchos animales domesticados haya llegado a esa consigna, pero teniendo un trato más cercano se comprenderá que cada tipo de animal tiene sus manías y modos, que incluso cada individuo tiene su propio carácter. Hacer que el animal sea especialmente fiel (y celoso) puede provocar no pocas situaciones por ejemplo, esas tablas maravillosas para crear de un plumazo la personalidad de los secundarios, bien podrían usarse en nuestros animales de compañía, especialmente si van a ser algo que nos acompañara en todo momento. Y mucho más si como los familiares de los magos van a tener una inteligencia cercana a la de un niño.

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¡Sientaté ,chico!

Lo ominoso de las bestias

La pugna entre racionalidad e irracionalidad sigue en auge. Solo hay que ver las noticias y sentir miedo por cuan irracionales podemos ser los seres humanos y como al tocar nuestros instintos más primarios seguimos saltando cual perros de Paulov. Curiosamente esa irracionalidad y el peligro de ser presa de ella es lo que más tememos de los animales salvajes, lo que en un momento fue un amigo de cachorro puede convertirse en un depredador que te caza en un momento de hambre sin remordimientos, o puede que no, y siga siendo tu amigo toda tu vida.

Esa perdida de control, ese control que siempre intentamos obtener y sujetar para que no se escape de nuestras vidas, parece reflejarse en las bestias. Especialmente las que el colectivo humano ha mantenido ciertos temores. Lo que resulta curioso, tememos a los cocodrilos, pero nos hacen gracia los hipopótamos que son bastante más peligrosos. Tememos a los lobos, pero los perros salvajes al perder el miedo al ser humano son bastante más peligrosos (y eso que suelen ser menos fuertes fisicamente).

Si eso unimos a ciertos prejuicios influidos por la religión y la superstición tenemos un terreno abonado para crear animales inquietantes que en la vida real, pues eso, son solo animales. Recordemos la histeria que provoco la caza de brujas y la estupidez supina de matar gatos que hizo proliferar las infestaciones de ratas infectadas. O los simples prejuicios a ciertas especies por tener sus instintos de supervivencia y atacan de vez en cuando al ser humano.

Pero ahí están tres temas que se pueden tocar en las temáticas de terror y horror. La perdida de control de un animal pacífico que se vuelve salvaje de repente y los prejuicios de cualquier clase para volver a una especie animal en algo espantoso.

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El druida y sus aliados animales son una fuerza a tener en cuenta en la mazmorra

Los animales en la mazmorra

Parece que la mazmorra solo es lugar para humanoides y monstruos que encuentran un frágil equilibrio (o en el algunos casos ni eso) en el interior de la tierra. Pero no debería ser menoscabo para introducir algunos animales que pueden poblar estos lugares, criados por las criaturas de la zona como alimento o arma, o simplemente formando parte de un ecosistema, en el caso de las mazmorras «naturales».

En un mundo medieval, incluso en los más épicos, las poblaciones son escasas y los humanoides malignos tienen que comer, por lo que el canibalismo o la antropofagia son cuanto menos un sustento que termina pronto. La crianza de animales o su caza son sin duda alguna una fuente de sustento necesaria para mantener un lugar durante años. Crear una red de alimentación y crianza pausible, puede lograr que la mazmorra se sienta viva y real.

También podemos hablar de las criaturas oriundas del subsuelo, con insectos, arácnidos o pequeños mamíferos poblando las salas sin luz solar iluminadas tenúemente por las antorchas comiendo los restos que dejan en día a día el resto de moradores del lugar. Esto debería provocar enfermedades y envenenamientos para los que decidan descansar en el lugar, sin saber muy bien si su comida no será afectada por alguna rata demasiado inquisitiva.

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Los animales pueden sentir lo que no puedes ver…

Lo antinatural y los animales

Se ha tratado de mucho sobre la magia y entre sus temas nos hemos encontrado a los animales como seres sensibles hacia los elementos sobrenaturales. Desde la particular relación entre los gatos y la magia femenina (que en nuestra cultura derivada de las religiones del libro hemos tomado como negativa) a la particular sensibilidad de ciertos animales respecto a los espíritus de los muertos.

Y es que los animales han formado parte de particulares rituales funerarios, expiatorios o de veneración. Usualmente como victimas para conseguir ciertos efectos mágicos, utilizando su muerte o partes de ellos para poder realizar una veneración o conjuro.

A su vez la anteriormente sensibilidad hacia los muertos ha provocado que ciertas especies sean consideradas psicopompos, trasportando el alma de los muertos a su lugar de descanso o como ladronas de esas almas para darse un cruel banquete.

Lo más curioso de esto, es que esto viene del folclore común que podemos recopilar en cualquier biblioteca o por internet. Y es una lastima que no se trate estos temas en los libros de rol por las ideas que puede aportar a una partida.

En tanto otro tema a tratar es como se comportan los animales frente a la magia, especialmente con juegos que tratan la degeneración del personaje por el caso y sus taras. Lo antinatural debería penalizar su relación con los animales, con huidas por parte de los animales domésticos o ataques, que deberían producir un daño especialmente grave (acordémonos del caso en la ficción donde el nieto de Whateley es destrozado por un perro a pesar de ser en parte, entidad de los mitos)

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Poblar con alienígenas, los diferentes planetas es uno de los placeres de la Sci Fi

Animales en la ciencia ficción

Los animales en ciencia ficción entran en dos variantes, la primera es casi apocalíptica (al menos para ellos). Los desmanes de los humanos han terminado erradicando la vida natural y ahora son poco más que adornos caros para gente con pocos escrúpulos, como estatus social o como recuerdo de un mundo mejor. Y la variante alienígena. Mientras que la primera variante puede llegar a chocar en el mundo actual donde se supone que tenemos la vida salvaje como quien dice a la vuelta de la esquina y que siempre va a estar allí (cada vez menos, me temo) y puede resultar atractiva en las partidas de corte futurista crudo (Cyberpunk o Eclipse Phase). La segunda variante suele está más centrada a ofrecer algo parecido al bestiario de Dungeons y creo que en ese sentido está equivocada, son animales al fin al cabo, no criaturas mágicas, tienen sus propio ecosistema y encajan perfectamente en él. Pero no por ello pueden dejar de ser alienígenas, extraños y peligrosos (Nota del lector: Me recuerda a un relato donde utilizaban a una criatura como balsa para trasportar objetos pesados, hasta que empezó su fantasmagórica alimentación). Mostrar extraños comportamientos y complejas relaciones con otras criaturas ayuda a dar vida en la partida.

 

 

Un comentario

  1. Un articulo muy interesante. Lo comparto con los amigos. Normalmente los animales quedan de lado en las partidas. Me ha resultado curiosa tu reflexion sobre el miedo a los cocodrilos mas que a los hipopotamos, creo que es un miedo atávico, biologicamente hablando, los primeros son predadores y los segundos son presas, antes en el mismo articulo has hablado de carnivoros y herviboros, y ahi justo radica la diferencia y el miedo que se le tiene a uno por encima del otro. Soy biologo, he trabajado con cocodrilos y acojonan mucho. He visto hipos de cerca y sus colmillos tb acojonan. Lo dicho, un articulo muy interesante, de esos que te llevan a reflexionar. Muchas gracias.

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